Trastorno Procesamiento Sensorial

El Trastorno de Procesamiento Sensorial (conocido también como TPS) es una condición que afecta la manera en la que el cerebro interpreta las señales sensoriales (como el tacto, el sonido o la luz) llevando a respuestas inusuales o exageradas en la persona. Y aunque no siempre es reconocido el TPS puede tener un impacto significativo en la vida diaria de quienes lo experimentan, especialmente en los niños.

Los niños con TPS pueden mostrarse extremadamente sensibles a estímulos sensoriales comunes. Por ejemplo, pueden encontrar los sonidos cotidianos abrumadoramente altos o bien buscar activamente sensaciones intensas como girar repetidamente o tocar objetos constantemente.

El TPS es una condición real que requiere comprensión y estrategias específicas de manejo, especialmente en los niños. La detección temprana es clave para ayudar a un niño a adaptarse mejor a su entorno. Y con el apoyo adecuado, el niño puede aprender a manejar sus respuestas sensoriales de forma que le afecte menos en sus actividades y relaciones cotidianas.

Dos formas prácticas de apoyo para un niño con TPS puede ser:

+ terapia ocupacional con enfoque en la integración sensorial para ayudar al niño a procesar los estímulos sensoriales de manera más efectiva,

+ adaptar el entorno del niño para minimizar incomodidades sensoriales.

Reconocer y abordar el TPS en un niño es crucial para brindarle mejores oportunidades de desarrollo.

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