Desarrollando el liderazgo

Es notorio que desde la sala de juegos hasta el aula algunos niños y niñas toman la batuta de forma natural: ya sea organizando un juego o dirigiendo un proyecto grupal estos niños y niñas muestran rasgos y habilidades que pueden indicar un futuro brillante en roles de liderazgo cuando sean adultos.

A continuación comentaremos algunas características de niños y niñas con potencial de liderazgo:

+ confianza en sí mismos: esta es una de las señales más evidentes. Los niños y niñas con potencial de liderazgo tienen una confianza tal en sí mismos que pueden asumir riesgos y tomar decisiones en situaciones complejas,

+ empatía: los niños y niñas con potencial de liderazgo normalmente son muy sociables, se preocupan por otros niños y niñas, actúan como mediadores en los conflictos y son buenos comunicadores, es decir, son capaces de expresar sus pensamientos y escuchar activamente a los demás,

+ iniciativa: los niños y niñas con potencial de liderazgo no esperan las oportunidades sino que las buscan y son persistentes en cristalizar esas oportunidades,

+ curiosidad: los niños y niñas con potencial de liderazgo tienen una curiosidad inagotable que les motiva a aprender más y tener una pasión por el aprendizaje continuo. También tienen la capacidad de encontrar soluciones distintas a los problemas,

+ resiliencia: esta es otra señal clara de un niño o niña con potencial de liderazgo ya que pueden manejar la presión en situaciones de alto nivel de estrés y también pueden aprender de sus fracasos,

La gran noticia para padres y educadores es que la mayoría de estas características se pueden desarrollar en los niños y niñas. Algunas maneras para ello son:

+ dando oportunidades para ser líderes, por ejemplo: permitiendo que los niños y niñas opinen en ciertas decisiones familiares y haciéndoles ver que su opinión es valiosa y será tomada en cuenta,

+ fomentando el trabajo en equipo, por ejemplo: animando a los niños y niñas a participar en proyectos grupales en la escuela o bien en proyectos familiares de interés,

+ desarrollando su inteligencia emocional, especialmente en lo referente a aprender del fracaso, a ser perseverante y a aprender a convivir sanamente con los demás,

+ estimulando su creatividad: en este sentido existen actualmente diversas maneras y en otro post comentaremos más al respecto.

En lo personal estamos tratando de aplicar lo anterior con nuestro pequeño hijo, conscientes de que si bien esto no garantiza que será un gran líder cuando sea adulto en definitiva sí le ayudará en su crecimiento y desarrollo personal.

En resumen: si bien algunos niños y niñas pueden mostrar inclinaciones naturales al liderazgo desde pequeños también es cierto que como padres y tutores podemos desarrollar ciertas habilidades de liderazgo en nuestros hijos e hijas, lo que sin duda les beneficiará en su crecimiento y vida adulta.

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¡Hasta la vista!

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