La «luz azul» y los niños

En el post de la semana pasada tuvimos oportunidad de comentar brevemente algunas recomendaciones generales para el uso de dispositivos electrónicos de parte de niños y niñas.

En este post nos gustaría continuar con el tema comentando sobre una característica de los dispositivos electrónicos que tal vez hayas escuchado: la “luz azul”.

Se conoce como “luz azul” a una parte del espectro de la luz visible que se encuentra de forma natural en la luz solar y que también es emitida por las pantallas de los dispositivos electrónicos. Una de sus principales características es que tiene mayor penetración en los ojos en comparación con otros tipos de luz, por lo que la exposición prolongada a la “luz azul” puede afectar la vista especialmente en niños y niñas debido a que su cristalino (la lente interna del ojo) está aun en desarrollo y por lo tanto no filtra la “luz azul” como el cristalino de un adulto.

Cuando un niño o niña pasa mucho tiempo frente a dispositivos electrónicos la “luz azul” de las pantallas puede afectar su vista y algunos síntomas de ello son:

+ fatiga visual: resequedad ocular, visión borrosa y dolores de cabeza,

+ alteración del sueño: la exposición a dispositivos electrónicos en la noche puede afectar la producción de melatonina (la hormona reguladora del sueño), siendo una de las razones por las que no se recomienda que un niño o niña vea dispositivos electrónicos antes de dormir,

Algunas recomendaciones generales son:

+ limitar el tiempo frente a pantallas: esta es la principal recomendación. Los expertos dicen que el tiempo máximo de exposición a pantallas de dispositivos electrónicos de un niño o niña varía en función de su edad, en el post anterior comentamos que para el rango de seis años en adelante la recomendación es un máximo de dos horas diarias,

+ usar filtros de “luz azul”: algunos dispositivos electrónicos ya cuentan con la opción de activar este filtro y también existe la opción de usar este filtro en anteojos,

+ descansos regulares: se recomienda que el niño o niña haga pausas luego de haber pasado un rato frente a pantallas de dispositivos electrónicos para descansar sus ojos, mirando algo lejano durante algunos segundos.

En nuestro caso notamos que nuestro hijo de seis años de edad ya parpadeaba mucho al estar frente a las pantallas, por lo que lo llevamos a un oftalmólogo y resultó que heredó de sus padres la miopía (¡ambos usamos lentes!) por lo que estrenó sus primeros anteojos, a los cuales optamos por poner filtro de “luz azul”.

Como siempre, no olvides la recomendación que hacemos en todos nuestros posts: consulta a un profesional en caso de que notes que tu hijo o hija empieza a tener problemas con su vista.

Si te gustaría que escribiéramos más sobre este tema (o temas relacionados) no dudes en enviarnos un correo electrónico.

¡Hasta la vista!

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