Como parte de las actividades escolares de nuestro hijo recientemente fue considerado para una competencia de natación. La natación es un deporte que nuestro hijo cada vez más disfruta practicar, sin embargo, notamos que conforme se acerca la fecha de la competencia comenzó a mostrar una ansiedad no normal.
Cuando le preguntamos el porqué de su ansiedad (siempre hemos tratado de mantener una comunicación fluida y honesta con él) nos dijo que siente temor a fallar en un momento dado en la competencia.
¿Te suena familiar?
¿Tal vez tu hijo o hija ha manifestado temor a fallar en cualquier actividad propia de su edad (desde un examen hasta una presentación artística o competencia deportiva)?
Nos dimos a la tarea de investigar un poco sobre el tema y a continuación queremos compartirte brevemente lo que encontramos.
El temor al fracaso es algo que todos (incluyendo adultos) experimentamos en algún momento y es importante aprender a manejarlo adecuadamente. En el caso de niños y niñas el temor al fracaso puede afectarlos negativamente en su desempeño académico y en su vida personal: una de las formas en que se manifiesta esta afectación es que los puede llevar a evitar desafíos y sentirse inseguros.
Algunas de las causas más comunes del temor al fracaso desproporcionado en niños y niñas son:
+ expectativas elevadas sobre su desempeño: los niños y niñas pueden sentirse muy presionados por cumplir estas expectativas,
+ comparación con otros: los niños y niñas pueden mermar su autoestima si son comparados constantemente con sus pares,
+ experiencias pasadas negativas: los niños y niñas que han vivido una experiencia de fracaso en la que se sintieron avergonzados o ridiculizados pueden desarrollar un temor excesivo a fracasar en futuras ocasiones.
Algunas recomendaciones generales para que el niño o niña aprenda a manejar el temor al fracaso son:
+ reconocer el esfuerzo, no solo el resultado: en un mundo en el que se nos enseña cada vez más a ser competitivos desde pequeños (y muchas veces a ganar a toda costa) es importante reconocer en nuestros niños y niñas el esfuerzo realizado aunque no se logre el resultado deseado en un momento dado,
+ reducir la presión: es crucial enseñar a nuestros niños y niñas que no serán juzgados como personas por el resultado obtenido y que es importante que disfruten el proceso. Otra forma de reducir la presión es evitar las comparaciones,
+ la importancia del ejemplo: la mejor forma en que aprende un niño o niña es el ejemplo, por lo que es importante que en sus padres y maestros vean ejemplos de cómo manejar el fracaso con optimismo y viendo en cada fracaso una oportunidad de aprendizaje,
Como siempre lo hemos recomendado en nuestros posts: lo mencionado aquí solo es a nivel general y de experiencia personal, y lo recomendable es que consultes a un profesional en el caso particular de que tu hijo o hija manifieste una ansiedad no normal por temor al fracaso.
Si te gustaría que escribiéramos más sobre este tema o temas relacionados no dudes en enviarnos un correo electrónico.
¡Hasta la vista!

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