Niños y groserías

Luego de dos semanas de no escribir post alguno en nuestro blog, ¡regresamos con toda la actitud en este 2025!

Y siempre procurando escribir sobre temas de interés para nuestros lectores que son padres de familia, profesores, tutores o bien público en general interesados en temas relacionados con la infancia, hoy comentaremos sobre los niños que comienzan a decir groserías (ya sea en la escuela o en su hogar).

Lo primero que debemos estar conscientes es que los niños y niñas aprenden groserías principalmente de las siguientes fuentes:

+ ¡su propio hogar! Y para ello te invitamos a hacer una sencilla reflexión: ¿cuántas groserías decimos consciente o inconscientemente en nuestro hogar? O bien, ¿cuántas groserías se dicen en el entorno familiar de los niños y niñas por parientes como hermanos, tíos, primos y abuelos?

+ redes sociales: cada vez es más frecuente que aun en programas o videos infantiles se utilicen groserías y mas aun, cuando los niños y niñas ven programas o videos que no son infantiles,

+ escuela: de los compañeros y compañeras nuestros hijos e hijas también aprenden tanto cosas buenas como malas, y esto aplica también en el caso de las groserías.

En nuestro caso personal reconocemos que en nuestro hogar sí decimos ciertas groserías ocasionalmente y nuestro hijo las aprendió en primera instancia de nosotros: poco a poco hemos tratado de corregir esto como padres.

Y también reconocemos que nuestro hijo aprendió ciertas groserías (que en su hogar sinceramente no se mencionan) de sus compañeros de escuela.

Y ahora una pregunta clave: si nuestro hijo o hija ya aprendió a decir groserías, ¿qué podemos hacer para que al menos aprenda a no decirlas en ciertos lugares y circunstancias?

A continuación te compartimos algunos consejos de acuerdo a lo que investigamos al respecto:

+ explicarle al niño o niña de forma sencilla y directa que hay lugares y momentos en los que ciertas palabras no son adecuadas,

+ explicarle al niño o niña el significado y contexto de las groserías que ha aprendido (esto nos ha funcionado bien en nuestro caso),

+ evitar regañar en público al niño o niña en caso de que diga alguna grosería en un lugar y/o momento inadecuado, y en su lugar procurar explicarle en privado porqué no fue correcto lo que hizo,

+ enseñar al niño o niña alternativas de palabras o expresiones que puede usar en lugar de las groserías (esto también nos ha funcionado en nuestro caso).

En cualquiera de los consejos anteriores es importante estar conscientes de que requieren paciencia y constancia.

Como siempre, la recomendación que hacemos a nuestros lectores: busca asesoría profesional (ya sea con los profesores de tus hijos e hijas o bien con expertos en la materia) en caso de que quieras saber más sobre el tema o necesites ayuda específica.

Si te gustaría que escribiéramos más sobre este tema o temas relacionados no dudes en enviarnos un correo electrónico.

¡Hasta la vista!

Deja un comentario